Se dice que si todos nos quedáramos en silencio por un momento, si cerramos todas las actividades durante unos minutos, definitivamente podríamos sentir la respiración de la Tierra. Una hipótesis que es imposible de ocurrir, tan abrumados como estamos por la vida cotidiana, los hábitos y los compromisos.

Desde hace un tiempo, la conciencia del respeto que le debemos a nuestro Planeta y de que es fundamental aprender a amarlo profundamente y aceptar el vínculo inseparable que nos une se ha vuelto cada vez más relevante.

Nos fascinan las técnicas que nos llegan de países históricamente inclinados a la meditación y la reflexión y con la ayuda del Naturópata. Bárbara Milanesio y su grupo de trabajo organizan reuniones de:

  • Baño de bosque: está inspirado en la práctica japonesa (shinrin-yoku) de bucear en el bosque. Esta disciplina enseña a beneficiarse de actividades aparentemente sencillas, como un paseo por el bosque, respirar las esencias de árboles y plantas, de vez en cuando tonificantes o relajantes. Según estudios realizados en Japón, el baño de bosque ayuda a incrementar las células que están activas en la defensa del sistema inmunológico, puede contribuir a bajar la presión arterial y los latidos del corazón, disminuye la sensación de estrés y alivia los estados depresivos.
  • Caminata nórdica: Disciplina nacida en los países escandinavos como entrenamiento verano-otoño para deportistas de fondo, hoy se está afirmando en todo el mundo como una práctica deportiva integral, ya que implica el uso de todo el cuerpo, incluida la mente. De hecho, esta práctica te permite armonizar profundamente el cuerpo con la respiración y la mente: es un entrenamiento en coordinación, respiración correcta, percepción de tu cuerpo y movimiento y, cuando lo haces de forma natural, entras en un tipo de meditación y concentración que nos permite actuar incluso en niveles más profundos, aportándonos un gran bienestar.

 

 

 

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